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Sabores de México: la apuesta de Bell Flavors & Fragrances por la identidad cultural e innovación sensorial

En un mundo donde los consumidores exigen experiencias auténticas y memorables, los sabores naturales se han convertido en un terreno fértil para la innovación en alimentos y bebidas. De acuerdo con Future Market Insights, se espera que la demanda de estos insumos alcance los 8,030 millones de dólares en 2025, con una tasa de crecimiento anual compuesta (CAGR, por sus siglas en inglés) del 8.5% entre 2025 y 2035, alcanzando los 18,160 millones al final del periodo.

Y no es casualidad. En medio de la globalización y la constante búsqueda de diferenciación, la industria alimentaria encuentra en lo local y lo tradicional un lenguaje universal de vínculo con las emociones.

En este contexto surge “Sabores de México”, la nueva colección desarrollada por Bell Flavors & Fragrances inspirada en ingredientes tan familiares en nuestro país como sandía,  jamaica, plátano, pepino, chabacano o tamarindo. Más que una línea de saborizantes, se trata de una invitación a reconectar con las raíces y transformar la innovación sensorial en un factor estratégico para las marcas.

El arte de capturar lo auténtico: identidad y pertenencia en cada nota

José Luis Moreno, saborista de Bell, comenta que el proyecto nació básicamente por dos cosas: atender las necesidades de sus clientes y cumplir con las expectativas del consumidor actual en torno sabores con perfiles mexicanos bien definidos. Explica que la relación se da al evocar recuerdos, emociones, tradiciones y familiaridad, algo que hoy en día es muy importante, sobre todo, a partir de la pandemia de Covid-19.

Dicho sentido de pertenencia es clave para entender por qué los consumidores en Latinoamérica buscan reconectar con su cultura a través del gusto. Yadira Flores, igualmente saborista de la reconocida compañía fundada en 1912 (Chicago, Illinois), lo resume con claridad: “Las personas buscan sabores que les conecten con su herencia cultural y que les otorguen un sentido de identidad. Aprecian productos y experiencias genuinas, con historia y raíces claras”.

Tal paso hacia adelante coincide con lo descubierto por estudios globales. Un análisis reciente de Innova Market Insights sobre tendencias de sabor, por ejemplo, señala que la mitad de los consumidores en América Latina consideran importante la tradición, reforzando el valor de los enfoques clásicos en las aplicaciones modernas.

¿Cómo transformar un fruto en un insumo industrial que conserve su esencia? La respuesta, según Yadira Flores, está en un proceso riguroso de análisis sensorial: “Lo que se hace primero es, a través de un análisis descriptivo de las características del fruto natural, igualar el perfil mediante químicos aromáticos naturales y obtener un sabor idéntico o semejante, el cual al probarlo evoque las características esenciales del fruto”.

Así, al tomar una bebida sabor jamaica o un helado de plátano, la memoria sensorial del consumidor lo lleva de vuelta a experiencias familiares: un agua fresca en el mercado, un licuado casero o una paleta de la infancia. Esa fidelidad al origen es lo que diferencia a la propuesta de Bell frente a otros perfiles del mercado.

Más allá del gusto… Innovación sensorial y la inteligencia de datos como brújula

Para Carlos Jiménez, responsable del desarrollo de nuevos negocios en Bell Flavors & Fragrances, la innovación sensorial se mueve en tres planos: es un giro novedoso hacia lo familiar, una conexión cultural-emocional y un estímulo multisensorial que no se limita al gusto, pues al mismo tiempo involucra texturas, colores y percepciones visuales.

Tal enfoque se alinea con la evolución del consumidor actual, quien valora experiencias inmersivas. Ello se traduce en productos que sorprendan no únicamente en el sabor, sino también en la apariencia y en la narrativa detrás de ellos. Es llevar su storytelling a un nuevo nivel, mucho más íntimo y personal, a partir de la herencia cultural.

Al respecto, Karen Pérez, gerente de mercadotecnia de Bell, añade que “los consumidores buscan productos alineados a sus valores y estilo de vida. Esto es una oportunidad para las marcas, ya que podrían innovar en el mercado con productos para los consumidores que buscan encontrar familiaridad y sabores nostálgicos, así como para aquellos más jóvenes que buscan productos novedosos que reinventen el significado de la tradición”.

Detrás de cada decisión de innovación está el análisis de datos. Karen Pérez detalla que Bell trabaja con su plataforma Spark donde analizan insights de bases globales y locales, junto con investigación primaria, con el fin de entender a los segmentos de un modo más profundo y poder visualizar el futuro de innovación.

Esto les permite diseñar conceptos que trascienden modas y se alinean a lo que el consumidor espera en categorías clave: desde bebidas alcohólicas, no alcohólicas, y lácteos, hasta confitería y snacks.

Un puente entre lo local y lo global desde el corazón

El potencial de esta colección no se limita al mercado nacional. José Moreno apunta que sabores como tamarindo, jamaica, sandía, horchata y las diferentes variedades de chile tienen oportunidad de conquistar el espectro internacional. Dichos ingredientes, muy ligados a la identidad culinaria mexicana, son vistos en el extranjero como exóticos, versátiles y cargados de historia.

En una industria cada vez más regulada y enfocada en lo natural, Bell Flavors & Fragrances pone énfasis en las normativas actuales. El reto es desarrollar soluciones con químicos naturales para poder cumplir con todo lo que ahora demanda la legislación.

El mensaje final de Bell para la industria es claro: desarrollar sin perder la esencia. “Es importante innovar, respetando la esencia y el corazón de lo que hace a tu marca especial. Las narrativas detrás de tus productos pueden fortalecer el vínculo emocional con los compradores. Conocer profundamente a tus consumidores y sus motivaciones emocionales es clave para elegir: los sabores, texturas y experiencias que evoquen  emociones positivas”; subraya Yadira Flores.

Con Sabores de México, la firma no sólo busca acompañar a fabricantes y procesadores en el desarrollo de nuevos productos, sino también poner en alto el nombre de nuestro país. La magia está en aprovechar ese vínculo emocional que hay entre el consumidor y los sabores para ofrecer experiencias memorables.

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