Mientras el desperdicio alimentario hacia el consumidor ha sido ampliamente discutido, en 2026 la atención se desplaza hacia otro punto crítico: el desperdicio dentro de planta.
Pérdidas en procesos, ajustes de línea, sobreproducción, mermas por variabilidad… todo esto representa costos significativos que muchas empresas están empezando a atacar de forma sistemática.
La tendencia no es solo reducir desperdicio por sostenibilidad, sino por rentabilidad. Cada punto de eficiencia recuperado impacta directamente en margen.
Las empresas están implementando mejores sistemas de monitoreo, control de procesos más precisos y análisis de datos operativos para identificar dónde se pierde valor.
Desde el negocio, esto permite operar con mayor estabilidad en entornos de costos volátiles. Desde la cultura organizacional, impulsa una mentalidad más consciente sobre cada etapa del proceso.
En 2026, la eficiencia no será solo producir más.
Será perder menos.
Fuentes:
- McKinsey – Operational Efficiency in Food Manufacturing
- FAO – Food Loss in Production Systems
- PMMI – Manufacturing Performance and Waste Reduction







