Las Coca-Colas estadounidenses endulzadas con caña están en camino, arriesgándose a un aumento de la demanda de un tipo de azúcar que los agricultores estadounidenses no pueden suministrar completamente y que es críticamente vulnerable a los aranceles de la era Trump.
Coca-Cola Co. (KO) dijo el 22 de julio que lanzaría un nuevo producto hecho con azúcar de caña estadounidense este otoño. Aunque el plan se quedó corto respecto al abandono total del jarabe de maíz con alto contenido en fructosa, sugerido una semana atrás por el presidente Donald Trump, el impulso significa que ese país podría tener que importar edulcorante más caro de México y Brasil, sobre todo si otras empresas siguen su ejemplo.
La medida amenaza con empeorar una cadena de suministro ya estresada, exponiendo a las empresas y consumidores locales a precios más altos justo cuando se enfrentan a una agitación del mercado por los aranceles de Trump. Los futuros del azúcar de caña sin refinar estadounidense ya cuestan más del doble que los contratos mundiales, y la brecha se amplió el citado martes hasta un récord.
Una Coca-Cola con azúcar de caña, en lugar de jarabe de maíz con alto contenido en fructosa, no es una idea descabellada. De hecho, el refresco ya utiliza dicho edulcorante en otros países como México. Y una versión que empleara caña estadounidense ayudaría a los cultivadores de Luisiana y Florida, en un momento donde la demanda se ha ralentizado.
El problema es que Estados Unidos no cultiva mucha caña, ya que representa alrededor del 30% del suministro total de azúcar estadounidense, según el Departamento de Agricultura (USDA). El resto procede de las importaciones, unos 2.2 millones de toneladas métricas para la temporada 2025-26, o de la remolacha azucarera cultivada en el propio país y que rinde mejor en climas más fríos.
Si la versión endulzada con caña de Coca-Cola tiene éxito, es probable que haga mella en esos suministros estadounidenses. La mayor demanda podría requerir más importaciones, especialmente de México, que históricamente ha sido el mayor proveedor de azúcar de Estados Unidos, y del principal productor de azúcar: Brasil.
Los envíos al extranjero pueden resultar costosos, ya que las políticas del gobierno estadounidense, que se remontan a décadas atrás, limitan la cantidad de edulcorante que puede enviarse a bajo precio desde otros países.
Eso ha mantenido durante mucho tiempo los precios del azúcar estadounidense por encima de los del mercado mundial, incluso cuando las importaciones con impuestos más bajos dentro de los límites del país y los envíos preferenciales desde México bastaban para mantener al mercado interno ampliamente abastecido.
Sin embargo, en los últimos años, la nación se ha vuelto aún más dependiente de cantidades récord de importaciones, con altos impuestos, después de que las sequías afectaran a los suministros mexicanos. La intención de Trump de imponer un arancel del 50% a Brasil también amenaza con elevar los precios. Si las cocas azucaradas de caña son un éxito, una mayor demanda aumentaría la presión.
El azúcar de caña refinado costaba más de 52 centavos de dólar por libra en junio, alrededor de un 12% más que el jarabe de maíz con alto contenido en fructosa utilizado en la Coca-Cola, y casi un 50% más que el azúcar de remolacha; según el USDA.
Coke ha estado trabajando con los proveedores de azúcar de caña y cree que podrán llevar suficiente suministro al mercado si hay demanda por parte de los consumidores, declaró el CEO, James Quincey, en Fox Business.
¿Un modelo a seguir?
El nuevo producto de Coca-Cola llega en un momento en que el secretario de Salud y Servicios Humanos, Robert F. Kennedy Jr., ha arremetido contra la prevalencia de los alimentos ultraprocesados, que por lo general son más propensos a utilizar jarabe de maíz con alto contenido en fructosa. La medida de la empresa, aunque supone un alejamiento gradual del maíz, podría abrir la puerta a que otras empresas sigan su ejemplo.
Por su parte, Ramón Laguarta, CEO de PepsiCo Inc., declaró hace días que seguiría las preferencias de los consumidores en materia de azúcar y otros ingredientes naturales.
Coca-Cola utiliza caña en otros productos estadounidenses, como limonadas y tés, y está tratando de utilizar “todo el conjunto de opciones edulcorantes disponibles hasta cierto punto allí donde haya preferencias de los consumidores”, dijo Quincey en una conferencia telefónica. Se espera que la nueva Coca-Cola con azúcar de caña estadounidense sea “una opción duradera para los consumidores”, añadió.
Aún no está claro cuánto azúcar requerirán estos nuevos productos, dijo Claudiu Covrig, analista principal de Covrig Analytics. Podría acabar siendo un segmento minúsculo con “más publicidad que volumen real”, dijo. Pero si las empresas de bebidas estadounidenses se decantan de forma significativa por la caña en lugar del jarabe de maíz con alto contenido en fructosa, las importaciones adicionales podrían oscilar entre 300,000 y 800,000 toneladas métricas.
Las acciones de Coca-Cola cayeron hasta un 2% el martes que hizo el anuncio, mientras que las de PepsiCo ganaron hasta un 3.3%. Las acciones de Archer-Daniels-Midland Co (ADM), fabricante de jarabe de maíz, subieron hasta un 2.4%.
Fuente: Bloomberg (con edición de Alfa Editores)








