El impacto ambiental de la industria cervecera es considerable. Miles de millones de litros de agua son transportados globalmente a los consumidores, un hecho lógico si se considera que la cerveza se compone hasta en un 90% de agua.
A medida que este gigantesco sector industrial busca volverse más ecológico, una alternativa para disminuir su huella de carbono cobra fuerza: sacar el agua de la ecuación, al menos de manera temporal.
El ejemplo es una compañía de Alemania que está desarrollando la primera “cerveza en polvo” del mundo. Su método de elaboración, diseñado para comprimirla a su máxima expresión, permitiría ahorrar costos y recursos durante el proceso de fabricación, además de reducir el peso de los envíos en casi un 90%.
Tras dos años de investigación, con el respaldo financiero de BMW y del Ministerio Federal de Economía de Alemania, la cervecería Klosterbrauerei Neuzelle ha desarrollado una cerveza en polvo que se introdujo en el mercado a finales de 2023. Se presenta en un sobre, similar al cacao soluble, y la empresa la ha bautizado como “cerveza más seca”.
Lo que la diferencia de otras cervezas en polvo lanzadas en años anteriores, es que esta versión sí contiene alcohol y es carbonatada. “Es la primera cerveza completa del mundo en forma de polvo”; explica Stefan Fritsche, director gerente de la cervecería.
¿Cómo funciona?
El concepto es notablemente simple: añadir el polvo al agua, remover un par de veces y la cerveza está lista. La visión a futuro es que tal innovación se produzca en grandes fábricas y se distribuya a embotelladoras de agua locales. Estas, a su vez, podrían mezclarlo con agua, embotellarlo y comercializarlo localmente como cerveza terminada.
Según la compañía, la base es una bebida rica en dextrina que se procesa y se convierte en un polvo soluble en agua. Las dextrinas, que son resultado de la descomposición del almidón formados por varias moléculas de azúcar, son un componente natural de la cerveza. Antes de su consumo, el polvo debe ser mezclado con agua carbonatada o, en situaciones excepcionales, con agua del grifo.
El sabor, un factor crucial
¿A qué sabe? Según sus creadores, sabe a cerveza, con su correspondiente contenido de alcohol, dióxido de carbono y una capa de espuma. Klosterbrauerei Neuzelle asegura que las primeras degustaciones de la bebida preparada con el polvo han sido prometedoras.
Un reportero del periódico regional Märkische Oderzeitung la describió así: “Sabe un poco a malta”. Además, dicho proceso podría aplicarse a cualquier tipo de cerveza: negra, ligera, pale ale, etcétera. Ello significa que, en el futuro, las cervecerías podrían adquirir estos paquetes de polvo para preparar las bebidas que sirven a sus clientes.
¿Por qué desarrollar esta alternativa?
La principal razón es la logística: un paquete de polvo representa aproximadamente el 10% del contenido de una botella, lo que reduce significativamente los costos de entrega y envío. “Ha llegado el momento de poner a prueba la producción de cerveza clásica y la logística en vista de cómo tratamos nuestro medio ambiente”, señala la compañía.
Adicionalmente, factores como la crisis energética, la inflación y la escasez de vidrio, exacerbadas por la guerra en Ucrania, han impuesto numerosas dificultades a este mercado.
“Hemos calculado que, en lo que respecta a Alemania, podemos ahorrar entre un 3 y un 5 por ciento de las emisiones de CO2 sólo para el país. Y si lo miras globalmente, eso sería alrededor de la mitad de las emisiones de CO2 en todo el mundo que podríamos reducir”; explicaron los autores de la idea.
Sin embargo, esta solución no es para todos. No tiene sentido importar botellas de vidrio, llenarlas con agua alemana y luego enviar la cerveza a África o China. Según sus creadores, sólo sería una opción viable para los cerveceros que abastecen mercados lejanos. Los cerveceros predominantemente pequeños y medianos, con enfoque local, continuarían elaborando y embotellando su cerveza de manera convencional.
Más allá de la agricultura y la refrigeración, una gran parte de las emisiones de esta industria proviene del transporte de barriles y otros contenedores voluminosos a través de una infraestructura poco ecológica. Por tal razón, los fabricantes de cerveza están explorando activamente nuevas tecnologías de envasado para reducir el peso de los envíos, por ejemplo: concentrar la bebida, como es la cerveza en polvo.
Fuente: Noticias Ambientales (con edición de Alfa Editores)








