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El boom de las bebidas frías: de lo refrescante a lo “instagrameable”

Si hace un par de décadas alguien hubiera pronosticado que las cafeterías venderían más bebidas frías que calientes, probablemente habría sonado absurdo en un mundo dominado por el café y té caliente. Sin embargo, las bebidas frías –desde el café helado y los frappuccinos, hasta smoothies, bubble teas y cold brews– se han convertido en el nuevo símbolo de indulgencia, lifestyle y -por supuesto- de contenido para redes sociales.

La tendencia de tomar bebidas frías, particularmente el café, comenzó a consolidarse a principios de los años 2000 en Estados Unidos; impulsada por cadenas como Starbucks, que supieron ver una oportunidad más allá de las bebidas calientes. Pero sus raíces se hunden más atrás: en Asia, bebidas como el té frío, el bubble tea (también conocido como “boba”), y los smoothies eran ya populares desde finales de los años ochenta y noventa; especialmente en Taiwán, Corea del Sur y Japón.

Hoy, más del 70% de las bebidas que vende Starbucks a nivel mundial son frías. Esto ilustra no sólo un cambio de hábito, sino una verdadera transformación en el ADN del consumo de bebidas. Y México no se ha quedado al margen de esta ola.

Si bien nuestro país es tradicionalmente cafetero, las bebidas frías han ganado terreno, sobre todo entre los consumidores jóvenes, urbanos y conectados digitalmente. En comparación con mercados como Estados Unidos o algunos europeos, la tendencia en México es relativamente más joven pero su crecimiento es explosivo. Mientras que en mercados maduros el café frío lleva más de 15 o 20 años consolidado, aquí el auge real comenzó a notarse hace una década, impulsado principalmente por la expansión de cadenas internacionales y el boom de las redes sociales.

El impacto de esta tendencia sobre el mercado de bebidas calientes es significativo, aunque siguen siendo lo más vendido, especialmente en horarios matutinos y en consumidores mayores de 40 años. El consumo de bebidas frías está atrayendo a segmentos que antes no visitaban las cafeterías o que lo hacían con menos frecuencia: adolescentes, jóvenes adultos y mujeres de entre 15 y 35 años. Para ellos, el café frío o un “bubble tea” no es sólo una bebida: es una experiencia, un gusto personal y, en muchos casos, un accesorio social que se comparte en Instagram o TikTok.

¿Qué es lo que más atrae a estos consumidores? Por un lado, están el sabor y la sensación refrescante. Por otro, se encuentra el factor visual: las bebidas frías, con sus capas, toppings, colores vibrantes y perlas de tapioca por ejemplo, son altamente “instagrameables”. Las marcas lo saben, y diseñan productos tan atractivos a la vista como al paladar.

En México, la bebida fría más consumida dentro de esta categoría es el frappuccino, seguido por los cold brews y los smoothies. Entre las marcas más reconocidas que capitalizan este auge están Starbucks, Cielito Querido, The Coffee Bean & Tea Leaf, Tim Hortons y cadenas asiáticas como Gong Cha o Chatime, que han ido ganando espacio en centros comerciales y zonas urbanas.

Pero no sólo las cafeterías se están beneficiando. Las cadenas comerciales y los supermercados han detectado dicha tendencia y han lanzado productos para “crear tu propia bebida fría en casa”. Desde cold brew concentrado y polvos saborizantes, hasta leches vegetales específicas para cafés fríos, la categoría se ha expandido de manera notable. Además, la venta de ready-to-drink (RTD) ha explotado: bebidas frías embotelladas listas para beber son hoy un segmento que crece a doble dígito año tras año.

Según datos de la Asociación Mexicana de Cafés y Cafeterías de Especialidad (AMCCE), en el país operan hoy más de 35,000 cafeterías o establecimientos especializados. En la última década, el número de estos lugares ha crecido más del 60%, impulsado por una diversificación de la oferta y por el atractivo de las bebidas frías como palanca de ventas. Incluso, el auge de estos negocios no se detuvo en pandemia; más bien, se adaptaron ofreciendo versiones frías para llevar o a domicilio.

La preferencia por las bebidas frías no es estacional. En países nórdicos como Suecia, Dinamarca o Finlandia, donde las temperaturas invernales son extremas, las ventas de bebidas frías se mantienen vigorosas todo el año. El consumidor contemporáneo busca la experiencia más allá del clima, porque lo importante ya no es únicamente refrescarse: es el sabor, la textura y la foto perfecta para las redes sociales.

Más allá de las modas, el auge de las bebidas frías refleja un fenómeno más profundo: la constante búsqueda de experiencias nuevas, sensoriales y compartibles. Y mientras el consumidor siga persiguiendo esos momentos únicos, el mundo de las bebidas frías sólo tiene espacio para crecer.

Fuente: Alfredo Duplan para El Economista (con edición de Alfa Editores)

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