Durante décadas, uno de los grandes objetivos del packaging fue ganar la batalla del anaquel. Color, tipografía, fotografía, forma y jerarquía de mensajes fueron diseñados pensando en un consumidor que caminaba frente a cientos de productos y disponía de pocos segundos para decidir cuál tomar.
El crecimiento de la compra de alimentos por internet está creando una segunda vitrina con reglas muy diferentes.
En una tienda física, el consumidor puede girar el producto, revisar ingredientes, comparar tamaños y observar productos contiguos. En una aplicación de supermercado, buena parte de esa experiencia queda reducida a una fotografía pequeña, un nombre, un precio y la información que la plataforma haya decidido mostrar.
El cambio parece superficial, pero tiene consecuencias profundas para fabricantes y marcas. La FDA reconoce que información fundamental como Nutrition Facts, ingredientes y alérgenos puede resultar difícil de localizar —o incluso faltar— durante la compra digital, y contempla publicar orientación específica sobre etiquetado para grocery online dentro de sus prioridades de 2026.
Eso convierte la ficha digital del producto en algo mucho más importante que una extensión del empaque.
Hasta ahora, muchas compañías han tratado el contenido para ecommerce como una tarea posterior al lanzamiento: fotografías, descripción, atributos y archivos enviados al retailer una vez que el producto está terminado. La evolución del canal sugiere que esa lógica tendrá que cambiar.
I+D, asuntos regulatorios, marketing y ecommerce deberán pensar simultáneamente en dos superficies: la física y la digital.
La primera pregunta será qué información necesita aparecer en cada una. Un atributo perfectamente visible sobre una botella puede desaparecer cuando la imagen se reduce al tamaño de la pantalla de un teléfono. Un producto que depende de explicar una preparación, una certificación o un diferenciador técnico puede perder ventaja cuando la información aparece escondida detrás de varios clics.
También cambia la competencia. En el supermercado tradicional, ubicación y exhibición determinan buena parte de la visibilidad. En digital intervienen búsqueda, filtros, categorías y calidad de los datos asociados al producto. Un alimento puede existir dentro del catálogo y, sin embargo, resultar prácticamente invisible para quien busca “alto en proteína”, “sin determinado alérgeno” o una característica concreta si esa información no está estructurada correctamente.
La consecuencia más interesante es que el dato empieza a formar parte del empaque.
Una fotografía atractiva seguirá siendo importante, pero ya no será suficiente. Nombre, ingredientes, información nutricional, atributos, instrucciones, imágenes secundarias y consistencia entre plataformas se convierten en elementos de la experiencia de compra.
Esto también plantea un reto para lanzamientos internacionales. Cada mercado, retailer y plataforma puede solicitar información distinta, aumentando la necesidad de administrar datos de producto con el mismo cuidado con el que tradicionalmente se administraban artes finales.
Diseñar un alimento para retail ya no significa únicamente preguntarse cómo se verá en el anaquel.
También habrá que preguntarse algo mucho más simple: ¿qué queda de nuestro producto cuando todo lo que el consumidor puede ver cabe en la pantalla de su teléfono?
Fuentes consultadas
- U.S. Food and Drug Administration — Human Foods Program 2026 Priority Deliverables. La FDA contempla orientación sobre información alimentaria en grocery online.
- U.S. Food and Drug Administration — Front-of-Package Nutrition Labeling. Contexto sobre la evolución de la información nutricional de acceso rápido para el consumidor.










