Cada 16 de octubre, el mundo conmemora el Día Mundial de la Alimentación, una iniciativa de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) diseñada para sensibilizarnos sobre el derecho global a una nutrición suficiente, segura y de calidad. Con la consigna «Innovar hoy para nutrir mañana», la agenda de 2026 nos convoca a replantear la producción de comida. El objetivo es claro: usar la ciencia, la tecnología y el compromiso social para construir sistemas agroalimentarios más sanos y respetuosos con el medio ambiente.
Llevar esta visión a las aulas es clave, ya que la escuela es el escenario ideal para cultivar el bienestar desde los primeros años. Fomentar dietas variadas, seleccionar ingredientes con alto valor nutricional y evitar el desecho de comida son acciones sencillas que transforman de manera profunda el desarrollo infantil. Enseñar a comer bien hoy es garantizar adultos saludables mañana. A través de la educación alimentaria, los alumnos no solo descubren cómo nutrirse para crecer con energía, sino que también aprenden a valorar los recursos naturales y a adoptar un estilo de vida equilibrada de por vida.









