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El Rol Estratégico del Empaque en el Mercado Mexicano

De acuerdo con Jesús Núñez, quien encabeza la Zona Norte de la Asociación Mexicana de Envase y Embalaje (AMEE), el empaque ha dejado atrás su antigua categoría de gasto logístico para transformarse en un motor de competitividad empresarial.

Durante mucho tiempo, la industria evaluaba los envases basándose únicamente en su precio por pieza y en qué tan bien resguardaban la mercancía. No obstante, esa perspectiva hoy resulta obsoleta. El directivo destacó, cómo el contenedor de un producto influye directamente en su atractivo comercial en las tiendas, en los beneficios económicos futuros de la empresa y en el posicionamiento de México dentro de los mercados internacionales.

El Desafío del Anaquel: Destacar para Existir

La realidad comercial es contundente: en comercios saturados de opciones, un empaque dispone de apenas unos instantes para ganarle la partida a sus rivales. Su labor ya no se limita a proteger y mantener fresco el contenido; ahora tiene la responsabilidad de proyectar los valores de la marca, ser práctico para el consumidor y respaldar el precio final de venta. Debido a esta complejidad, la selección de los componentes, las dimensiones y la estética visual ahora requiere el trabajo coordinado de departamentos que antes no se involucraban, tales como mercadotecnia, finanzas, producción y el área de medio ambiente.

El Impulso del Nearshoring para la Manufactura Local

La reconfiguración global de las cadenas de suministro representa una ventana de oportunidad crucial para los productores locales de empaques. El traslado de operaciones hacia la región norteamericana eleva la necesidad de contar con aliados comerciales en la zona geográfica, lo que se traduce en plazos de entrega más ágiles y una mayor capacidad de adaptación.

Las condiciones del comercio exterior también juegan un papel importante. Núñez explicó que las políticas arancelarias presionan al sector desde dos frentes: por un lado, los insumos se encarecen y, por el otro, los compradores exigen ajustar los costos de producción. Las estadísticas sectoriales indican que el país exporta aproximadamente el 15% de lo que produce en esta materia, destinando cerca del 85% de dicho porcentaje al mercado estadounidense. Si bien estas cifras fluctúan con las tendencias globales, las ventajas logísticas y la ubicación geográfica de México permanecen constantes.

Compromiso Ambiental como Eje Financiero

En la economía contemporánea, la responsabilidad ecológica mutó de ser una iniciativa voluntaria de marketing a un requerimiento obligatorio para asegurar la viabilidad financiera de cualquier corporativo. Esta transformación viene impulsada por normativas gubernamentales, por los compromisos de las compañías para incorporar materiales reciclados y por las condiciones que imponen las grandes cadenas de distribución. Un claro reflejo de esta tendencia es el envase de Yakult, el cual ha sabido balancear el diseño ecológico y los esquemas de recolección comunitaria sin sacrificar la imagen icónica de la marca.

Los Tres Pilares del Éxito Global: Innovación, Tecnología y Alianzas

Para que las empresas del país no solo permanezcan en el mercado sino que lideren a escala internacional, el directivo señala tres ejes de acción indispensables:

  • Innovación: Desarrollo de materias primas alternativas y configuraciones novedosas que satisfagan al comprador y cumplan las metas ecológicas.
  • Tecnología: Implementación de sistemas automatizados, controles de calidad modernos y la digitalización integral de las líneas de producción.
  • Asociatividad: Cooperación activa entre corporaciones, cámaras industriales y organismos gremiales para intercambiar conocimientos, probar proyectos a pequeña escala y blindar la cadena productiva.

Directrices para el Sector de Alimentos y Bebidas

Los envases desempeñan múltiples funciones críticas en esta categoría, por lo que las marcas deben adoptar las siguientes recomendaciones prácticas:

  • Integrar el diseño del empaque desde las fases iniciales de la creación del producto, evitando dejarlo para el final del proceso.
  • Analizar el rendimiento del envase considerando variables globales de negocio (desplazamiento en tienda, mermas de producto, eficiencia en transporte y reputación de marca), en lugar de fijarse solo en el costo unitario.
  • Diseñar estrategias comerciales anticipándose a las próximas leyes ambientales y a las demandas ecológicas de la sociedad.
  • Considerar seriamente a los fabricantes de empaques locales para mitigar los riesgos derivados de la inestabilidad logística y comercial del exterior.

En conclusión, el contenedor ya es una pieza central de la planeación corporativa. Aquellas compañías y cadenas de suministro que logren fusionar el empaque con sus planes de sustentabilidad, desarrollo y logística se posicionarán con una ventaja clara en un entorno de negocios cada vez más riguroso.

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