UNAM advierte sobre el impacto de los ultraprocesados
La apertura de mercados y la proliferación de comida industrializada han transformado drásticamente la dieta de los mexicanos, advierten expertos de la UNAM. Durante un panel académico, especialistas explicaron que la alimentación actual no es solo una elección individual, sino el resultado de dinámicas económicas y territoriales. Debido a esto, entre 1999 y 2013, México se convirtió en el principal consumidor de ultraprocesados en América Latina y el cuarto a nivel mundial, consolidando un modelo corporativo iniciado en los años 80 tras los tratados comerciales con Estados Unidos.
La preferencia por estos productos responde a su bajo costo, alta disponibilidad y practicidad. Sin embargo, las políticas económicas que facilitaron su entrada también debilitaron la agricultura local. Al sustituir la producción nacional por la importación de granos básicos subsidiados, el campo mexicano perdió fuerza y se generó una fuerte dependencia externa, afectando incluso al cultivo del maíz.
Este intercambio comercial ocurre bajo condiciones de profunda desigualdad. Mientras América Latina alberga al 8% de la población global pero produce comida para el 14%, países del norte global recurren al dumping (vender por debajo del costo de producción). En México, esto provoca que se exporten alimentos de alto valor nutricional y se importen granos masivos, permitiendo que las corporaciones transnacionales unifiquen los hábitos de consumo globales. Para revertir esta situación, investigadores proponen construir alternativas colectivas basadas en la agroecología y la gestión sostenible de los recursos. El camino hacia la transformación exige fortalecer la organización comunitaria, diseñar políticas de compras públicas e implementar regulaciones que reconozcan las necesidades de cada territorio para frenar las desigualdades del sistema actual.









